27 feb 2013

NO HAY CRISIS DE LA JUSTICIA: ¡LA JUSTICIA ES LA CRISIS!

DEMOCRATIZACIÓN DEL PODER JUDICIAL








Desde el mismo día en que CFK habló de democratizar la justicia, comenzó un proceso cuyo final es y seguirá siendo impredecible. Lo único cierto es que —más allá de las buenas o malas intenciones que se le atribuyan a la Presidente— sus dichos han generado una explosión de críticas a los aspectos estructurales del poder judicial.
 
Sí, así ha sido, efectivamente. Lo que la justicia jamás logró por sus propios méritos —que, debemos reconocer, le sobran—, lo ha logrado una sola frase de CFK. De repente, no me siento tan solo y arando en el desierto. En este sentido, Irina Hauser escrib:

Fue como una palabrita “mágica”, que vino a remover el avispero, que alborotó los tribunales, las oficinas legislativas, las charlas de ascensor y de café. Cristina Kirchner dijo a mediados de diciembre que es imperioso “democratizar” la Justicia, y aunque nadie sabe exactamente qué tiene en mente, todo el mundo entendió que estaba hablando de cambiar la cultura y la lógica de la familia judicial –cerrada, vertical, burocrática, elitista–, ese poder del Estado que se ocupa de decidir sobre la vida y la libertad de la gente.
 
Esta exposición repentina de discusiones sobre los principios estructurales de la administración de justicia no les ha dado tiempo a reaccionar. Y esta falta de reacción, este quiebre de la defensa corporativa típica del poder judicial —que siempre termina atribuyendo responsabilidades a cualquiera menos a sí mismo—, ha terminado por poner sobre el tapete la necesidad de revisar todos sus presupuestos. En opinión de Mario Wainfeld:

La convocatoria es válida, aviva pasiones y motiva alineamientos, desafía a los sectores implicados. El hermetismo del PJ se sacudió en estos días. Organizaciones de magistrados se arrogaron la representación de todos sus pares y se rasgaron las vestiduras. Muchos de sus colegas reaccionaron contra la movida unanimista, instada por varios integrantes de la Corte Suprema que tiraron la piedra y escondieron la mano. Jueces, secretarios y fiscales les respondieron que no se reconocían en sus pretendidos representantes. El 27 y 28 de este mes se reunirán en la Biblioteca nacional, a plena luz del día. Una saludable rebelión contra una cultura del silencio (nota de Mario Wainfeld).

El hecho de que la legitimidad misma del poder judicial hay sido puesta en entredicho por la cabeza del Ministerio Público Fiscal es, en sí mismo, refrescante. Los dichos de la Procuradora General Gils Carbó no son tibios, precisamente:

Cuando los periodistas Paz Rodríguez Niell y Hernán Cappiello quisieron saber quiénes formaban parte de la "justicia ilegítima", la procuradora respondió: "Lo ilegítimo es un sistema donde predominan los sistemas corporativos antes que un servicio a la comunidad. El sistema actual es corporativo, oscurantista, de lobbies aceitados con agentes externos, de reacciones corporativas que quieren disciplinar a los magistrados que denuncian a jueces corruptos, como es mi caso", se quejó (nota).

Los dichos de CFK provocaron una respuesta por parte de la corporación judicial, que dijo sentirse atacada por el Poder Ejecutivo. Frente a esta reacción, "el texto llamado 'Justicia legítima' incorporaba otro elemento al principio republicano de división de poderes: la necesaria independencia de los magistrados respecto del establishment. Los firmantes incluso se manifestaban independientes de organismos que supuestamente los representan, como la Asociación de Magistrados" (nota de Martín Granowsky).
 
Los firmantes del movimiento "Justicia legítima", han comenzado su reunión hoy y culminarán mañana en la Biblioteca Nacional. Probablemente estos nuevos actores tengan mucho que decir. Sin embargo, no queda claro cuál son los parámetros aplicables pata calificar a un mecanismo, decisión de política-criminal o conjunto de reglas como democrático.

Lo auspicioso de esta circunstancia consiste en que esta indeterminación del término "democrático" ha permitido escuchar voces de lo más diversos sectores. No sabemos hacia dónde nos conducirá este proceso. Y eso es, quizá, lo que tiene de bueno. Una amplia variedad de opiniones sobre temas de lo más diferentes.

Pero lo que resulta mucho más importante es que, en esta ocasión, alguien, por  fin, gritó: ¡EL REY  ESTÁ DESNUDO".



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